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Llevar a cabo una mudanza es una operación, cuando menos, laboriosa y agotadora, y que suele llevarse a cabo en los meses de junio y julio, por la cercanía de las vacaciones estivales.
Para que la operación llegue a buen puerto, lo mejor es establecer con tiempo suficiente una fecha de ejecución y un plan que evite el desorden y las prisas y que contenga una lista extensa, detallada y en orden de los pasos que hay que llevar a cabo para mudarse. |
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Como norma general, un mes antes de la fecha prevista hay que ir cerrando armarios, áticos, librerías, cajones, etcétera, e intentar desprenderse de las cosas que no se van a necesitar. Conviene evaluar el estado y funcionalidad de los electrodomésticos para determinar cuáles serán transportados, así como el destino de las diversas flores y plantas. Asimismo, se ha de comunicar a quien proceda (bancos, correos, aseguradoras) el próximo cambio de domicilio y, lo que es más importante, en esta fecha se contratará el servicio de mudanzas para evitar problemas posteriores.
Dos semanas antes, se procederá a comunicar a las compañías de luz, gas o teléfono la fecha en que se quiere cortar el suministro en la antigua casa y cuándo se requieren estos servicios en el nuevo destino. También conviene ir pensando en la forma en que se trasladarán los objetos valiosos.
Una semana antes habrá que prever los gastos de la mudanza y dejar a mano los enseres imprescindibles y, el día previo a la mudanza, será necesario supervisar el empaquetado que realizarán los empleados de la empresa y etiquetar todas las cajas.
El día de la mudanza conviene supervisar el inventario y hacer una copia. Además, es necesario dejar todo desconectado en el antiguo hogar e intentar no olvidarse nada. En el lugar de destino será necesario comprobar que funcionan todos los servicios como el gas, luz y teléfono y conectar los electrodomésticos buscando un posible daño sufrido durante el transporte, además de examinar cajas y muebles.
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