Cambiarse de casa representa múltiples problemas. trámites, contratos, comprobaciones, fórmulas para financiarnos.... Esta labor que puede parecer complicada, si se realiza con las debidas precauciones no es tan compleja como parece. Siempre que sea posible, lo mejor es confiar esta labor a buenos profesionales. Intentar ahorrar dinero o tiempo tratando de hacer la mudanza uno mismo, se salda en muchas ocasiones con un balance negativo, las cuentas no cuadran cuando hay que reponer material delicado o mobiliario por haber realizado las cosas por nuestra cuenta sin saber realizarlas como es debido.
 

Para que mudarse sea lo menos estresante posible, hay que buscar la empresa adecuada con suficiente antelación y, si se puede, evitar los finales de mes y el periodo veraniego, cuando aumenta la demanda y las empresas ilegales hacen su particular agosto. En España hay 1.500 empresas especializadas en el transporte de todo tipo de muebles, objetos frágiles o, incluso, mascotas.

Las asociaciones de consumidores y usuarios recomiendan consultar en tres compañías al menos, que ofrezcan garantías, como, por ejemplo, pertenecer a alguna organización empresarial reconocida.

Una vez establecido el contacto, es imprescindible concretar una visita al domicilio de origen. Para elaborar el presupuesto se tienen en cuenta aspectos tan variados como el origen y destino de la mudanza (local, provincial, internacional), los accesos del domicilio (ascensor, rampas, etc.), el tipo de mobiliario (antigüedades, enseres de gran tamaño), el trabajo que sea necesario realizar, el modo de transporte (aéreo, marítimo, carretera) y las fechas de ejecución (temporada alta o baja, fines de semana, festivos, etc.).

Existe cierta proliferación de empresas "piratas" en el panorama de este sector, así el cliente debe mantener algunas precauciones, como no admitir presupuestos telefónicos sin visita previa, y le conviene desconfiar de los precios bajos que aparentemente son una ganga. La Federación Española de Empresas de Mudanzas denunció que en el 2002 el 15% de las grandes empresas de mudanzas eran "fantasmas" y el 30% de los que realizan portes y pequeñas mudanzas son "piratas". En el verano de ese mismo año, la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes recibió en Madrid 153 reclamaciones, más del doble que el año anterior.Además se contabilizaron entre dos y tres quejas diarias.